Fuentes locales confirmaron que este es el segundo «levantón» que sufre Rodrigo Betancourt en un periodo menor a 15 días, lo que ha encendido las alertas entre los habitantes y autoridades de Jiquipilas, Chiapas. El entorno político en la región se ha visto fuertemente tensionado por la serie de hechos violentos que han marcado el actual proceso electoral, y el caso de Betancourt ha sido interpretado por analistas y líderes comunitarios como un claro indicio de la presión que ejercen los grupos armados sobre los aspirantes a cargos de elección popular. Las investigaciones, reforzadas tras este segundo secuestro, apuntan cada vez con mayor fuerza a la posibilidad de que la violencia tenga motivaciones políticas, relacionadas con la competencia por el control del municipio.
La privación de la libertad de Rodrigo Betancourt ocurrió en las inmediaciones del Ejido Baja California, en circunstancias que muestran la capacidad de operación de los grupos armados en la zona. Según los reportes, al menos cinco sujetos fuertemente armados interceptaron al joven político cuando transitaba por el área rural y, bajo amenazas, lo obligaron a subir a una camioneta blanca con vidrios polarizados y sin placas, apoyados por una motocicleta que sirvió de escolta. Los agresores condujeron a la víctima hacia una zona de maleza, lo que dificultó su localización inicial y generó una rápida reacción por parte de las fuerzas de seguridad.
La intervención de la Secretaría de Seguridad del Pueblo fue inmediata, activando el protocolo de emergencia a través del sistema de videovigilancia C5 «Escudo Pakal». La alarma movilizó a corporaciones federales y estatales, incluyendo a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Armada de México, la Fuerza de Reacción Inmediata y la Fiscalía General del Estado. Este despliegue interinstitucional permitió establecer un cerco de seguridad en la región, lo que, según fuentes oficiales, obligó a los captores a liberar a su víctima en el parque central del mismo Ejido Baja California, apenas hora y media después del secuestro.
Rodrigo Betancourt, hijo de Jorge Alberto Betancourt Esponda, exsecretario de Obras Públicas de Chiapas y actualmente delegado de la Comisión Nacional del Agua en Guerrero, fue rescatado sano y salvo y puesto bajo resguardo por las autoridades. El hecho de que el aspirante haya sido víctima de dos secuestros en menos de 15 días ha generado preocupación no solo entre sus familiares y equipo de campaña, sino también en el resto de los contendientes y la población en general. Las voces críticas han señalado que este tipo de incidentes reflejan la grave crisis de seguridad que enfrenta el estado y la vulnerabilidad de quienes participan en la vida política local.
Mientras tanto, las autoridades mantienen un fuerte operativo de vigilancia en los municipios de la región valles para tratar de dar con el paradero de los responsables y prevenir nuevos hechos violentos. El caso de Betancourt se suma a la lista de agresiones sufridas por aspirantes y funcionarios durante el actual proceso electoral en Chiapas, reforzando la percepción de que la violencia política es ya un fenómeno estructural en diversas zonas del estado. La Fiscalía General del Estado continúa con las indagatorias, analizando las conexiones entre ambos «levantones» y buscando determinar si detrás de ellos hay intereses de grupos criminales, políticos o ambos, que buscan influir en el resultado de la próxima elección municipal.





